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Las cuatro mayores dificultades que se encuentra el traductor polaco-español

Hemos pensado que la mejor forma de inaugurar nuestro blog es hablar de la combinación de dos de nuestros idiomas preferidos. El traductor polaco-español se encuentra con varios obstáculos que le obligan a hacer malabares en su redacción. Revisemos algunos…

1. La omisión del sujeto

En polaco, al hablar en pasado o en condicional, el género va incluido en el verbo, así que es posible omitir el sujeto. En muchos casos, cuando se mezclan diferentes diálogos y personajes, queda forzado que el traductor polaco-español repita el sujeto. En un diálogo largo entre un hombre y una mujer, en polaco siempre se sabe quién habla (burknął / burknęła). Sin embargo, el traductor polaco-español tiene que especificarlo cada poco (masculló Lidia, respondió Sebastian…), lo cual requiere un ejercicio de redacción e imaginación mayor.

2. La acumulación de adjetivos

Una peculiaridad del polaco es que se pueden aglutinar adjetivos en una redacción y a nadie le resultará extraño, lo que lógicamente no sonaría natural en español. Por eso normalmente el traductor polaco-español debe reformular todo un párrafo en el que haya descripciones. Os dejo un ejemplo sacado de una de mis traducciones:

– Na zdjęciu był tylko jakiś starszy, niemal łysy mężczyzna z nabrzmiałą, czerwoną, okrągłą twarzą i siwymi kępkami kręconych włosów przy uszach i wokół głowy.

– En la foto aparecía un hombre mayor, medio calvo; con la cara redonda, hinchada y enrojecida. Sobre las orejas y la nuca le caían unos mechones de cabello canoso y ondulado.

En total hay siete adjetivos en una sola frase, lo que obliga al traductor polaco-español a replantearse su estructura.

3. Los conceptos inexistentes en la lengua meta

Esto ocurre en cada lengua, pero debido a la diferencia cultural y lingüística entre estos dos idiomas, el sufrimiento del traductor polaco-español se acentúa aún más. ¿Qué hacemos cuando un concepto arraigado en un idioma no existe en otro?

En el libro que estoy traduciendo aparece la palabra szeptunka en varias ocasiones. Se refiere a una especie de hechicera o curandera que reside en el Voivodato de Podlaquia. Siendo algo tan específico, ¿cómo lo traducimos? En este caso opté por obviar el regionalismo y elegir sustantivos como “curandera” o “hechicera”, ya que me pareció la opción menos mala de todas; traducirlo literalmente como “susurradora” no sonaría natural y mantener una grafía difícil para el lector hispanohablante añadiendo notas al pie dificultaría la lectura.

Esto no quiere decir que sea la única opción. Aunque a veces a los traductores se nos tilde de superhéroes (sobre todo al traductor polaco-español), somos humanos y siempre nos podemos equivocar.

4. Los posesivos

Si hay algún bug en español, son los posesivos. “¿Cómo es posible que no venga el género del poseedor marcado?”, se preguntan los estudiantes de español. Pues no viene. Y cuando el traductor polaco-español se encuentra con varios posesivos seguidos, sobre todo con “su”, se echa a temblar. Veamos un ejemplo:

– Asiu… – odezwał się Artur po dłuższej chwili i wziął do ręki swój aparat telefoniczny i baterię. Zaczął go składać.

– Asiu… – articuló Artur después de un buen rato. Agarró su móvil y la batería y comenzó a colocarla.

Aquí viene la pregunta mamporrera: “¿su de él o su de ella?”. En polaco, para referirse a algo propio, se utiliza el pronombre “swój/swoja/swoje”. En este caso, el «su» no deja claro si Artur cogió el móvil de Joanna (Asiu es un apelativo cariñoso) o el suyo propio, mientras que en polaco no cabe ninguna duda, ya que de haber cogido el de Joanna se hubiera utilizado el pronombre «jej» (su de ella).

Estos son los retos a los que se enfrenta el traductor polaco-español, ¿encuentras tú alguno más? ¿Son las mismas dificultades a las que te enfrentas tú en tu par de lenguas? ¡Compártelo con nosotros!

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